
Hoy, queridos niños, vamos a aprender una nueva y valiosa lección que no quiero que olvideis: JUGAR CON BISTURÍES ES MALO Y HACE MUCHA PUPA. Nunca intentes colocar una cuchilla de bisturí en el mango sin alicates y sin mirar y presionando mientras juegas al solitario en el ordenador. Y si lo haces y sientes dolor ¡NO MIRES! o te puede dar una lipotimia (mareo, nauseas y al suelo). Si a pesar de todo decides mirar y no te desmayas, que el farmacéutico (o en su defecto cualquier otra persona) rompa la cuchilla con unos alicates. Después no le hagas mucho caso al farmacéutico, lava la herida (armándote de valor) y ve al ambulatorio más cercano. Como son vacaciones, allí te mandarán al centro de salud más cercano (o al más lejano, según les venga en gana). En el centro de salud te harán esperar un cuarto de hora con la mano sangrante en recepción, hasta que te manden a la sala equivocada. Una vez en la sala equivocada, después de esperar otro cuarto de hora sangrando, una enfermera muy simpática ella te mandará dos plantas más arriba a la sala correcta, que por supuesto será difícil de encontrar y estarás otro cuarto de hora más sufriendo. Por fin estás en la sala correcta y unas enfermeras graciosillas te pegan la herida con celo, te pinchan y te mandan para casa, con el brazo en el pecho como napoleón. Encima tienes un orzuelo en el ojo.